
La participación de la empresa privada con Cruz Roja Española implica un aumento de la responsabilidad social que conlleva, no sólo beneficios para la empresa, sino que se convierte en ejecutora y promotora de una mejora de la calidad de vida de la sociedad.
Además, las repercusiones del cambio social fortalecen el mercado global y aumentan su potencial, ya que se produce una relación directa entre la reputación de una empresa y el rendimiento de sus acciones.
Todo ello permite un mayor posicionamiento de la marca en el mercado, consiguiendo así fidelizar a los clientes por la identificación de valores. Los resultados a corto plazo se aprecian en un incremento de las ventas, y a largo plazo por una mejora de la imagen y reputación ante sus propios trabajadores, consumidores, stakeholders, y la sociedad en general.